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Islandia

Recuperamos hoy unas viejas fotos del viaje que hicimos a Islandia en junio de 2009 coincidiendo con el solsticio de verano y su sol de medianoche. Praderas, pequeños pueblos, iglesias perdidas, glaciares, volcanes, géisers, fumarolas, playas, cascadas… Paisajes que nos dejaron asombrados y que no hemos vuelto a encontrar en ningún otro lugar del mundo. Las fotos no hacen plena justicia pero se acercan…

Para acompañar este plato os servimos un par de canciones de guarnición de Sigur Rós (hay vida más allá de Bjork)… Esperamos que os gusten tanto como las fotos ;-)

Vaka, interpretada en directo en Álafoss

Von, en directo desde una casita de Grimsnes

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En sólo diez días no pudimos ver todo. Como siempre, una buena excusa para volver a descubrir nuevos paisajes en los interminables días de verano o, porque no, volver en pleno invierno a buscar las luces de la aurora boreal…

Todo se andará…

¡Hasta pronto!

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En el post ‘Myanmar, el país olvidado’, os explicábamos brevemente la realidad que apreciamos al llegar a Myanmar (antigua Birmania) y la situación social y política que vivía el país tras casi 50 años ininterrumpidos de dictadura militar. Si no lo hicisteis en su día, os recomendamos leer el post para entender bien el alcance de lo que explicamos ahora.

En ese post -y ahora- no podíamos hablar de la dictadura sin referirnos a Aung San Suu Kyi, la carismática defensora de la democracia en Birmania que ha pasado 15 de los últimos 20 años bajo arresto domiciliario por su oposición al régimen militar. Suu Kyi es la hija de Aung San, quien fuera el principal valedor de la independencia del país en 1.947 que sería asesinado poco tiempo después por los militares tras ganar éste las elecciones presidenciales del país por una mayoría abrumadora.

Bien sea por la presión internacional, el aislamiento, la pobreza o, simplemente, porque los militares han llegado a la conclusión de que el gobierno no podrá mantener el poder evitando enfrentamientos si siguen así, desde hace unos meses se han venido produciendo ciertos cambios aperturistas en Birmania. El principal impulsor de estos cambios ha sido el ex general Thein Sein, que sustituyó como líder del país al implacable general Than Shwe. Con Thein Sein se ha producido cierta relajación en la censura y en el control de la libertad de expresión, se ha permitido la acción sindical y, quizás lo más destacable, se han liberado algunos presos políticos y se ha iniciado por primera vez un diálogo directo con Suu Kyi.

Hace apenas unas semanas, este incipiente aperturismo se formalizaba en unas elecciones legislativas parciales en lo que se podría considerar un pequeño paso hacia una transición democrática. Elecciones parciales porque éstas iban a definir sólo 37 escaños del parlamento, 6 del senado y 2 de asambleas regionales lo que supone menos del 7% del total de las dos cámaras principales. Pasara lo que pasara el partido oficialista militar iba a mantener su mayoría absoluta.

A pesar de lo anterior, el simple hecho de que Suu Kyi -temida por el régimen hasta el punto de que se prohibiera decir su nombre o de mostrarla como un ser malvado en los dibujos animados de la televisión- pudiera hacerse con un escaño tras décadas de lucha por la democracia, daba muestra de la magnitud e importancia histórica de los comicios.

El partido liderado por Suu Kyi, la Liga Nacional por la Democracia (‘NLD’ en sus siglas en inglés), no quería revivir la experiencia que sufrieron en 1.990 cuando ganaron de forma holgada las elecciones pero su triunfo no fue reconocido y más de 100 parlamentarios elegidos democráticamente fueron encarcelados, obligados al exilio o asesinados. De todas formas, tras los cambios mostrados por Thein Sein, la situación parecía ser ahora muy distinta a la que se vivió en 1.990.

Y, afortundamente, así ha sido. Aparte del partido oficialista y la NLD, se presentaban 17 partidos más. Tras el recuento oficial, la NLD ha ganado las elecciones parciales consiguiendo 42 escaños de los 45 disponibles. Con 66 años y tras haber dedicado toda su vida a conseguir la libertad y la democracia en su país, Suu Kyi ha conseguido un acta como diputada en el parlamento. El NLD consiguió un 99% de los votos en la circunscripción natal de Suu Kyi y, sorprendentemente, consiguió los 4 escaños que había en juego en la capital artificial de Naypyidaw, donde viven principalmente funcionarios del gobierno y militares.

Aunque ciertamente mínima, la presencia de la NLD en el parlamento les permitirá tener voz en los procesos legislativos e intentar impulsar las prioridades del partido: el cambio de la constitución de 2.008 (que garantiza el poder a los militares y les otorga la última palabra en todos los asuntos), la imposición del imperio de la ley, el respeto a los derechos humanos y el fin de los conflictos con los rebeldes de las minorías étnicas.

Sin duda, estas son buenas noticias para la esperanza en Myanmar pero la historia reciente del país invita siempre al escepticismo. Suu Kyi y el NLD han llegado al parlamento pero con una representación irrisoria. Es posible que, tras estos cambios que apuntan a una transición democrática, Estados Unidos y otros países levanten el bloqueo comercial y que el país se abra a inversiones extranjeras, pero no debemos olvidar que, pese a que ahora los militares se hagan llamar civiles, el partido de la antigua junta militar controla todos los poderes del estado y la constitución les ampara para hacer y deshacer a su antojo. Continúa habiendo centenares de presos políticos y de conciencia, se repiten violaciones de derechos humanos y situaciones de esclavitud contra las minorías étnicas y no hay libertad de expresión.

Quién sabe si quizás el aperturismo y las elecciones legislativas parciales no sean más que una estrategia de Thein Sein para perpetuarse en el poder. Gracias a la entrada en el parlamento de Suu Kyi (que recordemos obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1.991), el gobierno de Thein Sein consigue un eco mediático que le favorece a nivel internacional para vender una transición democrática que, o bien será deliberadamente lenta o nunca llegará a ser completa.

O, quizás, estos cambios sean sólo el principio de una transición real. En 2.015 se deberían celebrar elecciones presidenciales. Suu Kyi llegará a esos comicios con 70 años por lo que probablemente no pueda presentarse pero seguro que el NLD estará ahí. Ése será un buen momento para comprobar las verdaderas intenciones del gobierno de Thein Sein.

Lo que parece claro es que queda mucho camino por recorrer. Estas elecciones parciales han sido el primer paso. Esperemos que le sigan muchos más.

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Todas las fotos de este post fueron tomadas en Myanmar en mayo de 2011 y no aparecen en ninguno de los post que escribimos sobre el país.

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Aung San Suu Kyi

Aung San Suu Kyi (google images)

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Nuestros amigos de Kayak han publicado en su blog de viajes una entrevista que nos hicieron hace unos días y nos han incluido en su ‘blogroll’. Aquí tenéis el enlace.

Entrevista en El blog de Kayak

Entrevista en El blog de Kayak

En breve volveremos con nuevas historias.

¡Hasta pronto!

Las calles de cantos rodados de empedrado granadino salvaban las pendientes naturales de la colina sobre la que se asienta el barrio del Albaycín con escalones cada cuatro o cinco pasos. Los estrechos callejones flanqueados por casas de estucos blancos estaban animados por enredaderas y parras que se unían en ocasiones sobre mi cabeza creando arcos naturales sobre la calle.

Amanecer en la Catedral de Granada

Avanzando por sus callejones aparecían a la derecha efímeras vistas a alguna de las torres de la Alhambra entre las casas agolpadas y, cada tanto, también acogedoras placitas con fuentes de agua fresca de la Sierra Nevada. El Albaycín, se aparecía como otro mundo, distinto al concurrido y un tanto común centro de la ciudad. Sus calles, cuestas y plazas podrían formar parte de un pueblo andaluz donde la gente te saluda al cruzarse contigo.

Mural en honor a Enrique Morente, cantaor granadino fallecido a finales de 2010

Calle Beso, en el Albaycín

El Albaycín se desparrama sobre su colina hasta caer al Darro y su Carrera, conocida también como el Paseo de los Tristes por ser el camino hacia el Cementerio. La Carrera, a orillas del río y al pie de la Alhambra, está poblada de terrazas que atraen a los turistas con algún guitarrista que rasga el flamenco emulando a Camarón en busca de la moneda del visitante.

- Una caña, por favor…

- ¡Mari, una primera!

… y una segunda y tercera… tapa, por supuesto. El tapeo, y su cultura, alcanzan en Granada su apogeo. Con unos precios que harían sonrojar a cualquier restaurador del centro de Barcelona destacaron en esta ocasión algunas de las tapas más típicas: tortas de camarones, migas, caracoles, buenos embutidos y paella mixta.

Siguiendo el Paseo de los Tristes y remontando un poco la colina que se alza pasado el Albaycín se llega al Sacromonte o ‘Sacramonte’, como le llaman algunos locales. Las casas del Sacromonte son cuevas talladas en la roca de la colina. Muchas de ellas sirven como escenario para espectáculos flamencos para grupos de turistas aunque, aún hoy, algunas de ellas siguen guardando algo de la autenticidad que las vio nacer.

Tal es el caso de ‘Los Faroles’, con Carlos a la cabeza, con quien compartí unos quintos, chorizo y queso de la Sierra. Su vetusto equipo de música llenaba la cueva con sus discos de música clásica y flamenco. Chopin, Morente y Camarón parecían darse la mano dentro de la pequeña cueva. El espacio estaba aprovechado al máximo, repartido en pequeñas estancias abovedadas en las que se disponían sillas alrededor de mesas redondas donde se congregan visitantes y aficionados en torno a una guitarra y a un ‘cantaor’ como Manolete, director de la Escuela Internacional de Flamenco ‘La Chumbera’, con quien coincidí en ‘Los Faroles’.

Carlos en la cueva 'los Faroles'

Las paredes de la cueva eran una perfecta muestra de ‘horror vacui’, cada esquina, cada pedazo blanco de pared, se rellenaba con fotos de patriarcas, familiares y artistas mientras las repisas formaban relicarios de la más variopinta iconografía.

En el camino de vuelta al Albaycín, paseando por lo más alto del Sacromonte, volvían las calles empedradas entre casas bajas con pequeños patios donde algunos limoneros aparecían aún secos por culpa de las últimas heladas del invierno. Y, en lo más alto del barrio, la ‘Fuente de la Amapola’ ofrecía un buen lugar para reponer fuerzas antes de cruzar la indeterminada frontera entre el Sacromonte y el Albaycín, entre callejuelas en las que era posible tocar ambas paredes al estirar los brazos.

Cuánto me gustaría

ser la fuente de mi barrio

pa cuando pases y bebas

sentir muy cerca tus labios

De vuelta en el Albaycín, la tarde invitaba a sentarse en la terraza del ‘Kiki’, detrás de la Iglesia de San Nicolás, para disfrutar de los últimos rayos del sol y degustar un gintonic a escoger entre las noventa marcas de ginebra que manejan en un bar del que jamás hubiese pensado que destacase por ese motivo.

Sonaba el flamenco, interpretado por cantaores reunidos en la terraza junto a amigos y familia, mientras caía la tarde y llegaba la luz perfecta para despedirse de la Alhambra y de Granada desde el Mirador de San Nicolás.

Un día de carnaval

Después de unos cuantos meses, nuestra querida cámara de fotos iba a volver a ver la luz del día… batería cargada, la tarjeta de memoria con las últimas fotos del viaje debidamente formateada, un par de objetivos y ¡listos! Esta vez nuestro destino se hallaba mucho más cerca de lo habitual, concretamente en la puerta de la Costa Brava catalana, Lloret de Mar. Allí nos esperaba Montse, que adoptaría el papel de Cicerone mostrándonos todo aquello que muchas veces se pasa por alto al pensar en Lloret.

Lloret de Mar

El primer contacto fue un paseo por las calles más céntricas del pueblo, cerca de la iglesia, donde la gente copaba las terrazas en esa hora en la que se duda entre el café y el aperitivo. Las callecitas del centro histórico tenían un encanto especial cuyo punto neurálgico se hallaba en la Iglesia de Sant Romà; una iglesia gótica con influencias renacentistas construida entre el 1.509 y el 1.522 en la que destaca el mosaico de sus cúpulas.

Iglesia de Sant Romà

En esa zona se congregaban los primeros personajes ataviados con sus disfraces de carnaval en disputa por recibir del jurado local el premio al mejor disfraz. Entre los más originales destacaban la familia motera y un par de animadas señoras que, acompañadas por un séquito de bailarinas de todas las edades, animaban al personal cantando en playback los éxitos de Rafaella Carrà.

Carnaval Lloret de Mar

¡Caballito!

Lloret de Mar carnaval

Rafaela Carra

Carnaval

Antes de comer decidimos alejarnos del bullicio del centro, dirigiéndonos hacia el sur, pasando la playa de Lloret y de Fenals, hasta llegar a una punta donde se encuentran los Jardines de Santa Clotilde. En esas laderas a pie de mar se cultivaron vides durante años hasta que una plaga de filoxera acabó con los viñedos. El marqués de Roviralta, propietario de aquellos terrenos, construyó allí una magnífica villa que rodeó de unos jardines que fueron finalizados en el 1.919 y que aúnan elementos renacentistas con el arte de la jardinería italiana.

Jardines de Santa Clotilde

Desde luego, nos parecía sorprendente la tranquilidad de ese lugar en pleno contraste con lo que a uno se le puede venir a la cabeza cuando piensa en el Lloret del verano. Paseamos solos por esos jardines, cuyos pasillos de setos desembocaban en miradores sobre calas bañadas por cristalinas aguas turquesas entre los pinos mediterráneos.

Jardines de Santa Clotilde

Al otro lado del pueblo, saliendo hacia el norte por la carretera que lleva a Tossa de Mar, llegamos a Cala Canyelles, una cala de arena gruesa y clara, característica de la mayoría de playas de Lloret y muchas de la Costa Brava.

Cala Canyelles

Aquella cala era el escenario perfecto para coger fuerzas antes de la tarde de carnaval que nos esperaba así que tomamos asiento en la terraza del Restaurant Cala Canyelles. En pleno mes de febrero y con la chaqueta en el respaldo de la silla, tomamos la primera comida del año al aire libre. Y, por si el fabuloso paisaje de costa fuese poco, el menú del restaurante no iba a quedarse atrás… almejas, erizos, vieiras y navajas ¡delicioso! y una generosa ración de rodaballo a la parrilla…

Erizos de mar

Vieira y navaja

Parafraseando al poeta ampurdanés Josep Pla “la cocina de un país es su paisaje puesto en la cazuela”.

A la brasa

Sin tiempo para sobremesas volvimos al centro de Lloret donde estaba empezando el desfile del carnaval. A medida que nos acercábamos empezábamos a oír la potente música de las carrozas que encabezaban cada una de las agrupaciones que participaban en el desfile. Muchas de ellas eran de Lloret pero otras tantas provenían de pueblos cercanos.

Carnaval

Carnaval

Me temo que eso no es leche...

Una agrupación invitada abría el desfile. Se trataba de un grupo de Binche, una pequeña localidad belga de la que, obviamente, jamás hubiésemos dicho que destacara por su carnaval… Río, Cádiz, Canarias o, incluso, Montevideo son lugares que relacionamos más con los carnavales que Bélgica. Aún así, para nuestra sorpresa, resulta que dentro de poco los carnavales de Binche cumplirán 500 años y que en 2008 fueron declarados Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Unesco.

Carnaval

Carnaval

La solemnidad de la comparsa de Binche contrastaba con las animadas carrozas que los seguían: Rafaella Carrà y su séquito de bailarinas, un interminable grupo de títeres moviéndose al compás de los ritmos más pegadizos, una carroza con piloto de avioneta incluido y un grupo de geishas eran algunos de los ejemplos de las divertidas y originales carrozas que llenaron las calles de Lloret.

Carnaval

Carnaval

Desde la vista privilegiada que nos proporcionaba la terraza del Museu del Mar vimos la mayoría de las carrozas pasar por el paseo marítimo con el Castell d’en Plaja de fondo, una edificación del siglo pasado que flanquea la playa por el norte. Al sur, sobre la montaña que separa Lloret de Blanes, destaca el castillo medieval de Sant Joan, que sirvió durante siglos para contrarrestar los ataques de los piratas e invasores turcos, ingleses y franceses. La fortaleza supuestamente fue usada hasta el siglo XVII. Durante el año 1.805 la armada británica bombardeó la villa y dejó el castillo reducido a escombros. En la actualidad sólo se conserva en buen estado la Torre del Homenaje, que fue restaurada en el 1.992.

Carnaval

Carnaval

Carnaval

Las agrupaciones de Lloret y de otros pueblos cercanos que participan en el carnaval preparan su puesta en escena durante muchos meses. Los elaborados vestidos, los detalles en el maquillaje y las coreografías demostraban el esfuerzo y trabajo realizado por esas personas que aspiraban a ser los ganadores del premio al mejor disfraz o a la mejor carroza.

Carnaval

Carnaval

Carnaval

Empezó a caer la tarde y con ella acababa el desfile de carnaval. Habíamos podido disfrutar del Lloret más tranquilo en sus jardines y calas y del más animado viendo su desfile y bailando al ritmo de las canciones de las carrozas. Con la tarjeta de memoria llena de nuevas imágenes despedíamos un día de carnaval diferente, disfrutando de las tradiciones que tenemos más cerca.

Carnaval

Carnaval

 

Tras un duro proceso de selección, hemos conseguido escoger las 50 fotos del viaje merecedoras de ilustrar el libro ‘Siempre hacia el oeste, Fotografías de una vuelta al mundo‘. Un sencillo libro de 48 páginas en las que se resumen con imágenes algunos de los mejores momentos de nuestro viaje alrededor del mundo.

Aquí podéis ver 10 páginas del libro y también comprarlo en papel o en formato digital para vuestro Iphone o Ipad.

¡Esperamos que os guste!

Nosotros ya hemos recibido las primeras copias; así que hace un par de días aprovechamos para entregarle un ejemplar a Jorge, uno de nuestros más fieles seguidores, que ostenta el título de máximo comentarista en el blog hasta la fecha.

¡Gracias Jorge!

Por lo demás, después de este parón de unos meses sin postear, esperamos volver por aquí para contaros nuevas aventuras, aunque no sea con la misma frecuencia que antes.

¡Hasta pronto!

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Reportaje en prensa

Hace una semana larga nos sentábamos en la Plaça de la Font de Tarragona con Raúl Cosano, periodista del Diari de Tarragona, con quien estuvimos charlando del viaje durante un buen rato. El resultado de ese encuentro es un reportaje que salió publicado este domingo y que podéis leer a continuación…

¡Esperamos que os guste!

Muchas gracias Raúl

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