El confín de la Guajira

De haber despertado en esta hamaca sin saber dónde estaba hubiera asegurado que había llegado a un confín de la tierra. Quizás así fuese.

Punta Gallinas

Pero sabía que estábamos en Punta Gallinas, el punto más septentrional del continente sudamericano. Recuerdo como un par de días antes nos habíamos abastecido en Uribia, el último lugar al que se le podría llamar ciudad antes de adentrarnos en La Guajira. Los productos estrella allá eran el tabaco, la gasolina y la cerveza “Polar”. Todo de Venezuela y todo de contrabando. A solo cincuenta kilómetros de allí, en La Guajira venezolana, un litro de gasolina vale hoy menos de un céntimo de euro.

La Guajira, Colombia

También recuerdo el camino hasta aquí. Habíamos atravesado una tierra seca y yerma, rasgada por senderos antiguos y por otros que nuestro guía Yarwin se encargaría de ir abriendo mientras alardeaba de su increíble orientación…

Recorriendo la Guajira en 4x4
Noche en Cabo de la Vela

Tras hacer noche en Cabo de la Vela, surcamos nuevos caminos interminables sobre la tierra seca, sobre altas dunas e, incluso, sobre cenagales formados por alguna tormenta de la noche anterior. Avanzamos hacia el noreste, acompañados por un paisaje cada vez más árido, hasta que, al fin, el desierto se topó con el Mar Caribe.

Mar Caribe, la Guajira
Mar Caribe

En el camino, además, habíamos ido conociendo parte de la cultura “wayúu”, los indígenas guajiros. Un pueblo que ha podido mantener su región histórica durante cientos de años a un lado y a otro de la frontera entre Venezuela y Colombia, sin que esos puntos y rayas que se ven en el mapa marcaran una diferencia real sobre aquel desierto.

La Guajira

Una meseta árida que sirvió de refugio a los Wayúus que huyeron de los colonizadores españoles. Tanto su resistencia como las duras condiciones ambientales hicieron que los éstos no pudieran conquistarles. Irónicamente, la independencia de Venezuela y Colombia supuso, tras 63 años de resistencia Wayúu, su sometimiento y el reparto de su territorio histórico ente ambos países.

Wayuu

Flamencos

Pero, a pesar de la expansión de las dos Repúblicas sobre sus tierras, los Wayúus siempre mantuvieron su autonomía, aunque fuese de manera extralegal. Eso permitió que se mantuvieran vivas sus tradiciones y cultura… Y su lengua; de los más de 800.000 wayúus que viven entre territorio colombiano y venezolano, el 97% de ellos habla “wayuunaiki” (su idioma tradicional) y solo el 32% habla castellano.

Cumpleaños en La Guajira

La realidad de este pueblo de resistencia ha sido finalmente reconocida por Venezuela y Colombia en sus constituciones y ambos países permiten, además, que los Wayúus se rijan por su derecho propio​ en su territorio.

Cabo de la Vela

Cabo de la Vela

Charlamos con Yarwin ya de vuelta en la camioneta, escuchando sus salsas y merengues y deshaciendo aquel camino que él siempre se empeñaba en acortar campo a través. Envueltos en el polvo que flotaba en el interior del coche pensamos que quizás, así fuese, habíamos llegado a un confín de la tierra.

Camino en la Guajira

4 Respuestas a “El confín de la Guajira

  1. Sin duda, La Guajira fue, a nivel experiencia, lo mejor de nuestro viaje a Colombia este verano. Mientras esperamos que la película “Pájaros de verano” llegue a través de algún cine alternativo a Barcelona, seguimos recordando – con una sensación entre cariño y desazón – cómo aquellos niños, que dormían en chinchorros, nos pedían agua tras soltar la cuerda de los falsos peajes improvisados sobre el camino.

  2. Nos costó tomar la decisión de ir a La Guajira, no teníamos muy claro qué nos íbamos a encontrar y si el esfuerzo valdría la pena. Me obsesioné con ese confín de la tierra y se me metió entre ceja y ceja que teníamos que ir, aunque dejásemos de visitar otros lugares. Y fue una de las mejores decisiones que tomamos en todo el viaje. No solo por sus paisajes, sino por todo lo que aprendimos y las sensaciones que transmite ese lugar.

    La foto del cielo de La Guajira me ha recordado a los baños que, aunque precarios, te permitían darte una ducha viendo un asombroso cielo estrellado.

  3. Qué maravilla de paisajes, una naturaleza diferente y virgen.
    La foto del cielo impresionante, disfrutaría muchisimo viendo un cielo asi.
    M Carmen.

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