Un día de carnaval

Después de unos cuantos meses, nuestra querida cámara de fotos iba a volver a ver la luz del día… batería cargada, la tarjeta de memoria con las últimas fotos del viaje debidamente formateada, un par de objetivos y ¡listos! Esta vez nuestro destino se hallaba mucho más cerca de lo habitual, concretamente en la puerta de la Costa Brava catalana, Lloret de Mar. Allí nos esperaba Montse, que adoptaría el papel de Cicerone mostrándonos todo aquello que muchas veces se pasa por alto al pensar en Lloret.

Lloret de Mar

El primer contacto fue un paseo por las calles más céntricas del pueblo, cerca de la iglesia, donde la gente copaba las terrazas en esa hora en la que se duda entre el café y el aperitivo. Las callecitas del centro histórico tenían un encanto especial cuyo punto neurálgico se hallaba en la Iglesia de Sant Romà; una iglesia gótica con influencias renacentistas construida entre el 1.509 y el 1.522 en la que destaca el mosaico de sus cúpulas.

Iglesia de Sant Romà

En esa zona se congregaban los primeros personajes ataviados con sus disfraces de carnaval en disputa por recibir del jurado local el premio al mejor disfraz. Entre los más originales destacaban la familia motera y un par de animadas señoras que, acompañadas por un séquito de bailarinas de todas las edades, animaban al personal cantando en playback los éxitos de Rafaella Carrà.

Carnaval Lloret de Mar

¡Caballito!

Lloret de Mar carnaval

Rafaela Carra

Carnaval

Antes de comer decidimos alejarnos del bullicio del centro, dirigiéndonos hacia el sur, pasando la playa de Lloret y de Fenals, hasta llegar a una punta donde se encuentran los Jardines de Santa Clotilde. En esas laderas a pie de mar se cultivaron vides durante años hasta que una plaga de filoxera acabó con los viñedos. El marqués de Roviralta, propietario de aquellos terrenos, construyó allí una magnífica villa que rodeó de unos jardines que fueron finalizados en el 1.919 y que aúnan elementos renacentistas con el arte de la jardinería italiana.

Jardines de Santa Clotilde

Desde luego, nos parecía sorprendente la tranquilidad de ese lugar en pleno contraste con lo que a uno se le puede venir a la cabeza cuando piensa en el Lloret del verano. Paseamos solos por esos jardines, cuyos pasillos de setos desembocaban en miradores sobre calas bañadas por cristalinas aguas turquesas entre los pinos mediterráneos.

Jardines de Santa Clotilde

Al otro lado del pueblo, saliendo hacia el norte por la carretera que lleva a Tossa de Mar, llegamos a Cala Canyelles, una cala de arena gruesa y clara, característica de la mayoría de playas de Lloret y muchas de la Costa Brava.

Cala Canyelles

Aquella cala era el escenario perfecto para coger fuerzas antes de la tarde de carnaval que nos esperaba así que tomamos asiento en la terraza del Restaurant Cala Canyelles. En pleno mes de febrero y con la chaqueta en el respaldo de la silla, tomamos la primera comida del año al aire libre. Y, por si el fabuloso paisaje de costa fuese poco, el menú del restaurante no iba a quedarse atrás… almejas, erizos, vieiras y navajas ¡delicioso! y una generosa ración de rodaballo a la parrilla…

Erizos de mar

Vieira y navaja

Parafraseando al poeta ampurdanés Josep Pla “la cocina de un país es su paisaje puesto en la cazuela”.

A la brasa

Sin tiempo para sobremesas volvimos al centro de Lloret donde estaba empezando el desfile del carnaval. A medida que nos acercábamos empezábamos a oír la potente música de las carrozas que encabezaban cada una de las agrupaciones que participaban en el desfile. Muchas de ellas eran de Lloret pero otras tantas provenían de pueblos cercanos.

Carnaval

Carnaval

Me temo que eso no es leche...

Una agrupación invitada abría el desfile. Se trataba de un grupo de Binche, una pequeña localidad belga de la que, obviamente, jamás hubiésemos dicho que destacara por su carnaval… Río, Cádiz, Canarias o, incluso, Montevideo son lugares que relacionamos más con los carnavales que Bélgica. Aún así, para nuestra sorpresa, resulta que dentro de poco los carnavales de Binche cumplirán 500 años y que en 2008 fueron declarados Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Unesco.

Carnaval

Carnaval

La solemnidad de la comparsa de Binche contrastaba con las animadas carrozas que los seguían: Rafaella Carrà y su séquito de bailarinas, un interminable grupo de títeres moviéndose al compás de los ritmos más pegadizos, una carroza con piloto de avioneta incluido y un grupo de geishas eran algunos de los ejemplos de las divertidas y originales carrozas que llenaron las calles de Lloret.

Carnaval

Carnaval

Desde la vista privilegiada que nos proporcionaba la terraza del Museu del Mar vimos la mayoría de las carrozas pasar por el paseo marítimo con el Castell d’en Plaja de fondo, una edificación del siglo pasado que flanquea la playa por el norte. Al sur, sobre la montaña que separa Lloret de Blanes, destaca el castillo medieval de Sant Joan, que sirvió durante siglos para contrarrestar los ataques de los piratas e invasores turcos, ingleses y franceses. La fortaleza supuestamente fue usada hasta el siglo XVII. Durante el año 1.805 la armada británica bombardeó la villa y dejó el castillo reducido a escombros. En la actualidad sólo se conserva en buen estado la Torre del Homenaje, que fue restaurada en el 1.992.

Carnaval

Carnaval

Carnaval

Las agrupaciones de Lloret y de otros pueblos cercanos que participan en el carnaval preparan su puesta en escena durante muchos meses. Los elaborados vestidos, los detalles en el maquillaje y las coreografías demostraban el esfuerzo y trabajo realizado por esas personas que aspiraban a ser los ganadores del premio al mejor disfraz o a la mejor carroza.

Carnaval

Carnaval

Carnaval

Empezó a caer la tarde y con ella acababa el desfile de carnaval. Habíamos podido disfrutar del Lloret más tranquilo en sus jardines y calas y del más animado viendo su desfile y bailando al ritmo de las canciones de las carrozas. Con la tarjeta de memoria llena de nuevas imágenes despedíamos un día de carnaval diferente, disfrutando de las tradiciones que tenemos más cerca.

Carnaval

Carnaval

3 Respuestas a “Un día de carnaval

  1. Qué sorprendente este Lloret captado por vuestro especial talento para encontrar lo mejor de cada lugar, me ha encantado volver a recordar un lugar donde pasamos tantos veranos.
    Espero que Gaby me lleve a dar una vueltita en esa original Harley.
    Me han dado ganas de volver a visitar esos magníficos jardines y la iglesia que parece recién restaurada.
    Hasta la próxima, un fuerte abrazo
    Rosa

  2. Well done! realmente entran ganas de conocer ese otro LldM. Paisajes y gastronomía de primer orden! Y por lo que parece un Carnaval de altísima calidad, qué bien disfrazada iba la gente! me han encantado las geishas…y la niña vikinga ;-D.

    Besos!

    PD: Tato, ¿sabes de quien son los jardines, verdad?

  3. Rosa Vero, estáis siempre invitadas a conocer este Lloret!! Rosa la Harley no se si la volveríamos a encontrar, pero la playa donde veraneabais sigue ahí :-)

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