Día 95 – Mucho que ofrecer

Afortunadamente, amanecimos en el lugar correcto. Montevideo nos recibió en su terminal de Tres Cruces con un cielo de nuevo encapotado. Al menos, ya no estábamos en un lugar de playa por lo que el factor clima pasó a segundo plano.

 

Pese a no haber encontrado ninguna guía que ojear antes de llegar, las referencias sobre la ciudad y sus atractivos no eran muy halagüeñas; y es que, sobre el papel, Montevideo no tiene grandes referentes turísticos.

 

Piensen, queridos lectores, en la capital de Uruguay… ¿cuál es el principal monumento?… ¿No caen? Bueno, ¿algún museo quizás? Mmmm… ¿Alguna playa?  ¿Algún edificio emblemático? ¿Tampoco?… No se apuren, los síntomas son los normales en este caso.

 

Es cierto, no hay mucho que ver, pero a nosotros, tras pasear por ella durante unos días, nos ha dejado un muy buen sabor de boca, y no sólo por sus asados.

Montevideo es una ciudad que, para ser capital, es asequible a pie y amable para el visitante. El trato de sus gentes se recibe como un cálido abrazo de alguien conocido y entre sus edificios grises y sus calles de cuadrícula uno encuentra lo mejor sin necesidad de alzar mucho la vista. Son pequeñas sorpresas que no aparecen en las guías y que a la vuelta de la más insospechada esquina surgen para captar la atención de alguno de nuestros sentidos.

En su ciudad vieja, algún que otro solitario baldosín de colores alegra la mañana a los cabizbajos mientras la gente se apura para no llegar tarde al trabajo con su inseparable mate humeante en la mano y el termo bajo el brazo.

 

En el edificio más inesperado aparece un pequeño museo con algún tesoro o alguna elegante librería y en sus calles abundan los puestos de libros usados. Aprendemos que muchos escritores, poetas y cantantes que siempre pensamos que eran argentinos eran, en realidad, uruguayos. Hasta el mismísimo Gardel parece que nació en Uruguay (que no se nos enfaden argentinos y franceses).

Cuando entra el hambre lo más aconsejable es acercarse al Mercado del Puerto, lugar ineludible si se visita la capital. Es el antiguo mercado de pescado en el que hoy reinan decenas de parrillas sobre las que se abrasan todos los cortes posibles de la res y sus achuras; también pollos, conejos, pimientos, chorizos, morcillas, patatas y boniatos. Todo ello maridado con un buen vino tinto. ¡Por fin!

Se trata de un lugar donde se junta el montevideano con el turista en una comunión difícil de encontrar en otros lugares concurridos de grandes ciudades. Un mercado que aparece en todas las guías y mapas, que se oye en todas las oficinas de turismo y que todo el mundo recomienda pero que ha logrado quedar al margen de la globalización sin que haya ni una sola cafetería o restaurant de cadena; manteniéndose así la autenticidad del lugar y la originalidad y tradición de lo que allí se come y bebe. Que dure.

Tras reponer fuerzas un paseo por el Parque Rodó, la playa de Pocitos o el interesante Cementerio Central puede valer para compensar, aunque sólo sea en nuestras cabezas, los excesos de la parrilla.

A media tarde apetecerá un café que probablemente pueda saborearse con un disco de Sabina o Calamaro de fondo (los hemos oído en muchos sitios) o de algún partido de fútbol, de los de aquí o de los de allá. La afición uruguaya sigue de cerca a Diego Forlán y, por extensión, al Atlético de Madrid. Si en Argentina el gran Diego es Maradona aquí lo es el 10 de la selección; elegido, por cierto, mejor jugador del anterior Mundial de Fútbol.

Al anochecer, los tangos a media luz de los restaurantes atraerán a muchos, aunque hay otras opciones. La barra de un bar puede valer para probar otras especialidades muy populares (en sus dos sentidos) de la gastronomía uruguaya. Por ejemplo, una pizza de muzza (mozzarella) con una masa bastante gruesa o el inigualable ‘chivito en pan tortuga’, un sándwich que es una auténtica oda a la kilocaloría. Se trata de un bocadillo en un pan con forma de caparazón de tortuga en el que consiguen encajar un filete tierno de ternera, cebolla frita, queso, jamón, tocino, lechuga, tomate y huevo frito (algo nos dejamos, ¡seguro!), todo ello adornado con dos banderillas de aceitunas con el vano objeto de intentar que nada se escape de su interior. Tremendo.  

A la vista de su contenido, queda claro que para quemar un chivito no basta con dar un paseo. Por fortuna, Montevideo, como capital que es, tiene oferta nocturna suficiente como para no encontrar excusas.

Nuestra visita coincidió con un concierto de los históricos ‘Skatalites’, banda jamaicana de ska, reggae y jazz formada en 1962 y que, por el inalterable transcurso del tiempo, cuenta en estos días con sólo dos músicos de su formación original.

Es un espectáculo ver a los dos ancianos en plena acción, uno dándole a la batería y otro vaciando sus septuagenarios pulmones en un saxo que podría tener su misma edad. Los nuevos miembros de la banda no se quedan atrás, en especial, el otro saxo, trompeta y trombón.

 

Bien, como habrán visto, la capital que no tiene mucho para ver sí tiene bastante que ofrecer. Y, como siempre, cuando las expectativas son pocas la recompensa suele ser mucho mayor. Ha sido un acierto pasar por aquí.

¡Hasta la próxima!

11 Respuestas a “Día 95 – Mucho que ofrecer

  1. Eiii soy la primera de este post!!¡ xDD

    A mi también me ha encantado Montevideo, la verdad. Me ha gustado mucho el paseo, chicos!!¡ Pero insisto, queremos veros en más fotos… missyu!!¡

    Un besote!!¡

    Muaa

  2. Son dos grandes descubridores y se siente que saben disfrutar de lo cotidiano, que es lo que realmente da sentido y fondo a la vida.

    Y me apunto el haber puesto a vuestro alcance una pequeña reseña peridística, que daba algunas pistas y haber transmitiso mis positivas impresiones sobre Montevideo, Colonia y los uruguayos, son realmente muy acogedores y educados.

    Hasta la próxima entrega, que espero con demasiadas expectativas, sobre Buenos Aires.

  3. Marcial y Gaby, que gran aventura la que están realizando, wow!!!!

    Saben que en El Salvador tienen una casa si deciden desviar su ruta hacia Centro América.

    Un abrazo,

  4. Me ha encantado el post!!!no tenía ni idea de lo que se cocía por Uruguay,,,y ya veo que muchas cosas, a parte del “chivito!!!”. Un besito, hablamos para tu cumple…..Carol, cuidaos y recuerdos a los rosarinos.

  5. ¡Qué buenas las fotos del asado y de las librerías!
    Estoy totalmente de acuerdo con la conclusión: la satisfacción muchas veces depende de las expectativas.
    ¿Siguiente destino?
    Un abrazo,
    j.

  6. Marta, felicidades por la ‘pole’. Cuando volvamos creo que revisaremos quiénes son los más rápidos en comentar y se llevarán algún premio! Tomamos nota de lo de las fotos…

    Rosa, gracias. Tus reseñas nos fueron de mucha ayuda. Esperamos estar a la altura en el post de los Buenos Aires!

    Mincho! qué alegría que nos sigas. Nos encantaría pasar por El Salvador, pero me temo que no nos da para un rodeo así… Un abrazo muy fuerte y besos para Mariel.

    Carol, aún nos quedan más cosas de Uruguay. Los recuerdos a los Rosarinos están ya dados!

    Jorge! Me alegro de que te gusten las fotos. Próxima parada, Argentina, por lo pronto B.A. y Rosario. Un abrazo, besos para Bea.

  7. Felicidades Marcial!!!
    No me imagino una forma mejor de celebrar tu cumpleaños que visitando los lugares tan increibles que nos estás descubriendo.
    Aquí en el Noroeste nos acordamos mucho de ti y seguimos tus post puntualmente (bueno, y nos ponemos un poco verdes de envidia también).
    un beso enorme!!!

  8. Que bueno recordar el “Mercado del Puerto” y que sabrosos los asados que tomé allí!!! Gracias por vuestras crónicas de sudamérica, me transportáis al sabático que hice hace ya diez años!!! Mi ruta fue otra y no estuve en Cabo Polonio, por eso me ha encantado ver imágenes de allí (espero ir…). Jorge Drexler, uruguayo célebre, tiene una canción que compuso allí, 12 segundos de oscuridad, cuando inició una nueva relación. Os recomiendo el sonido de las olas de su banda sonora!!! Os sigo!!!

  9. Hola amigos españoles. Soy uruguayo, oriundo de Tacuarembó, veraneo en el Cabo y vivo actualmente en Montevideo.
    Lo mejor para conocer Uruguay es simplemente hablar con los uruguayos y que ellos les digan los lugares, que no funcione bien el Ministerio de Turismo no quiere decir que no haya nada para ver. Dejaron ese sabor en lo publicado en su blog, el de que en Uruguay – y especialmente en hay Montevideo- no hay nada para ver o hacer.
    No conocieron el Prado, el casco antiguo de Colonia a donde vienen desde Hollywood a filmar allí, no hablaron nada de la música local que es de las mas excelentes del mundo, del museo de arte moderno, de los parques naturales, las sierras de Minas, etc, etc, etc…
    La próxima vez pregunten, hablen con la gente local, se asombrarán de lo que puede llegar a ser este país en belleza y cultura. Un abrazo.

  10. María José, gracias por seguirnos. Tomamos nota de tus recomendaciones, conozco esa canción de Drexler pero no he escuchado el disco entero. A ver si a la vuelta… Saludos!

    Andrés, muchas gracias por comentar. Nos alegra mucho ver que gente que no nos conoce nos sigue. Uruguay no estaba en nuestros planes de viaje y es un lugar que nos ha encantado como así lo reflejamos en los dos posts. Hablamos con muchos uruguayos y recibimos por parte de todos ellos un trato excepcional, probablemente el mejor que nos hemos encontrado desde que iniciamos el viaje. Lo que explicamos de Montevideo es que es una ciudad que nos sorprendió porque no conocíamos casi nada de ella. En eso hacemos hincapié, en que es una ciudad que tiene mucho que ofrecer. En la capital nos abrieron puertas de muchos lugares. Visitamos varios museos, como el del Carnaval, el Torres-García y la casa Rivera. En este último charlamos un buen rato con la gente de allí. Llamaron al Museo Romántico y nos hicieron una visita guiada privada gratuita. Respecto al resto de Uruguay seguimos recomendaciones de la gente local, visitamos el interior y, en la costa, no fuimos a los lugares más turísticos como Punta del Este. El últmo día visitamos Colonia. Además nos llevamos anotados unos cuantos grupos uruguayos que nos recomendó un vecino del Cabo. Nos quedó mucho por ver, es cierto, pero el tiempo es limitado. Podríamos decir que Uruguay ha sido una de las más gratas sorpresas del viaje. Esperamos que nos sigas leyendo. ¡Un abrazo!

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