Pulau Weh, una nueva realidad

Sólo somos 5 occidentales en el vuelo de Air Asia destino a Banda Aceh, la ciudad más septentrional de Sumatra. Todas las señoras llevan el velo puesto. Aterrizamos en el aeropuerto Sultán Iskandar Muda. En pocas horas había cambiado del budismo al islam.

Nuebes en Tailandia

¡Hasta luego ‘rainy season’ tailandesa!

Pago el visado de 35$ y conozco a Rini, una acehnesa profesora de la universidad de Banda Aceh que venía en mi mismo vuelo. Enseguida me ofrece su ayuda si necesito algo en mis días por Aceh. Se lo agradezco pero no iba a quedarme en la ciudad, mi destino estaba más al norte, en una isla llamada Pulau Weh.

Aeropuerto de Banda Aceh

El aeropuerto de Banda Aceh

Charlo con el taxista que me lleva al puerto. Nos entendemos con las pocas palabras que recuerdo en indonesio, su limitadísimo inglés y con algunos gestos. Desde la carretera me muestra un inmenso cementerio lleno de tumbas de ciudadanos no identificados, víctimas del brutal tsunami que asoló la región a finales de 2004.

En el puerto como, por primera vez en años, otro nasi (arroz en indonesio) con cosas. Pica. Pica mucho… y no tienen cerveza. Todos los hombres fuman, pero no veo a ninguna mujer que lo haga. Los empleados y clientes del warung (restaurante familiar indonesio) se fijan continuamente en mí, todo lo contrario de lo que pasaba en Tailandia donde el falang (guiri) forma parte natural del paisaje social.

Niño en un bar de Pulau Weh

Es evidente que es una zona musulmana a tope. El Frente de Liberación Nacional de Aceh Sumatra -un grupo armado separatista que luchaba por la independencia de la región- mantuvo el turismo alejado de esta zona durante unas décadas en las que no se recomendaba visitar esta provincia a los extranjeros. Pese a que la organización abandonó sus actividades gracias al acuerdo de paz alcanzado con el gobierno indonesio en 2005, el turismo no ha llegado a esta zona del país. Obviamente, el tsunami tampoco ayudó. De todas formas, por el momento me da la sensación de que no es una zona peligrosa y la gente es curiosa, cercana y hospitalaria conmigo.

Ferry a Pulau Weh

El ferry express me lleva a Pulau Weh, la isla más al norte del país. Alquilo una moto en el puerto y recuerdo que la noche anterior olvidé la crema solar en Krabi. Doy una vuelta por Sabang, la ciudad principal de la isla, pero no consigo encontrar crema en ninguna tienda. ¡Menos mal que estaba en la capital! En Tailandia hubiese tardado cinco minutos en encontrar una amplia oferta de marcas y factores de protección. Pero los dependientes de las tiendas de Sabang se empeñaban en ofrecerme gel de ducha. Insistiendo con unos cuantos gestos más, al menos deduzco que no es porque me vean sucio sino que, simplemente, no tienen crema o no saben lo que es. En ese momento me alegro al recordar que me queda medio bote de antimosquitos en la mochila.

Ferry a Pulau Weh

Quedan un par de horas para que anochezca, así que decido dirigirme a mi destino: la playa de Gapang, en el noroeste de la isla. Me pierdo varias veces antes de llegar pero disfruto de unas carreteras estrechas que van cortando una vegetación frondosa, interrumpida por alguna aldea o mezquita. El olor a rastrojo quemado que acompaña al atardecer me recuerda mi anterior visita a Indonesia.

Casa en Pulau Weh

Finalmente consigo llegar a la playa, ubicada en una bahía preciosa. En lugar de palmeras, la playa tiene unos árboles que se llaman gapang, que le dan nombre a la playa. Allí está Lumba Lumba, el centro de buceo en el que me alojaré estos días.

La playa de Gapang, Pulau Weh

La playa de Gapang

Y aunque el centro y sus habitaciones están muy bien, Gapang es un rincón desierto. Sobre las 10 de la noche está todo cerrado. En la playa hay otro centro de buceo, un resort cerrado y tres o cuatro warungs con una oferta limitadísima. De hecho, nadie diría que aquello eran restaurantes ya que son unas barracas de madera con un porche, cuatro mesas y sin rótulo. El nombre del warung en el que estás aparece sólo en las cartas, siempre llenas de curiosas traducciones al inglés.

Gapang beach

La estresante calle de Gapang beach

La playa no tiene una calle, sino una especie de camino de arena con restos de coral entre los gapangs y los warungs. La gran mayoría de gente local no habla inglés. Esa misma tarde conozco a Cris, un chico alemán que venía en mi vuelo. Salimos a cenar y, sin darnos cuenta, nos saltamos los dos primeros warungs porque ni los vemos. La playa no tiene alumbrado público. Así, llegamos al último warung-choza de la playa donde conocemos a otro occidental que está en nuestro centro de buceo. Se llama Romain, un francés que vive cerca de Jakarta y que habla muy bien indonesio. Nos ayuda a pedir a la señora que regenta el decrépito warung, que nos sonríe mientras nos muestra dos piezas de pescado que saca de una vieja nevera. Los deja sobre una mesa, sale al camino con unos troncos que coloca en el suelo y enciende un fuego más que respetable. Dos niños, probablemente los nietos de la señora, corretean alrededor de la improvisada hoguera. Media hora después, separa algunas brasas sobre las que coloca una rejilla y, sobre ella, la que será nuestra cena.

warung

El ‘warung’ en el que cenamos, fotografiado a la mañana siguiente…

Al día siguiente hago mis dos primeras inmersiones. Si la realidad que me rodeaba había cambiado radicalmente de Tailandia a Indonesia, dentro del agua se podría decir lo mismo. En Tailandia la época de lluvias había limitado la visibilidad, pero en esta isla de Indonesia, donde no llueve, puedo ver más allá de 20 ó 25 metros. Los divemasters de Railay tenían razón. Los tonos amarillentos y verdosos de las aguas tailandesas se convierten aquí en límpidos tonos de un azul intenso. Aunque no consigo ver tiburones, mantas o barracudas, la diversidad impresiona. En ocasiones recuerdo las inmersiones de Sipadán, en el Borneo malasio, donde parecía que, en lugar de en el océano, estuviese buceando en un acuario tropical repleto de peces.

Inmersion en Pulau Weh

Inmersion en Pulau Weh

Inmersion en Pulau Weh

Buceo en Pulau Weh

La mejor inmersión del día es la que hacemos en una roca llamada Batee Tokong donde nos topamos con facilidad con morenas, peces león, algún pulpo, crustáceos y mucha vida macro de esa que sólo el guía o los compañeros más expertos son capaces de encontrar.

Inmersión en Pulau Weh

Inmersión en Pulau Weh

Inmersión en Pulau Weh

Inmersión en Pulau Weh

Una vez acabada la inmersión de la tarde, no queda mucho que hacer… Pasear por la playa, conversar con algún compañero o conectarse a internet para enviar algún whatsapp o revisar el correo, ya que la conexión no da para mucho más. Al ser una zona islamista conservadora es difícil encontrar cerveza. Afortunadamente, en el centro de buceo tienen escondidas unas latas rojas de ‘Bintang’ bien camufladas detrás de las coca-colas a un precio que triplica el del refresco. Detrás está la basura secreta donde deben tirarse las latas. Los locales no toman cerveza pero casi todos los chicos de la zona fuman marihuana que, por lo que me cuentan, crece en la isla. En todo caso, el producto más famoso de Aceh y, en general, de Sumatra, es el café que siempre sirven filtrado.

Pescador en Pulau Weh

Pescador en Pulau Weh

¿Quieres sushi?

Esa segunda tarde agradezco haber alquilado la moto. Al fin y al cabo, la vida en Gapang fuera del agua es bastante aburrida… Me llevo a Cris a la punta más septentrional de la isla donde está el “Kilómetro 0” de Indonesia. Hay unas vistas impresionantes del océano. El lugar es un monumento gigantesco inacabado con unos cuantos puestos de comida y bebida.  Por ahí merodea un jabalí bastante tranquilo y un grupo de motoristas que han conducido 3.500 kms. desde el sur de Jakarta.

Kilometer 0, Indonesia

Gasolinera en Pulau Weh

Para darle el golpe de gracia al aburrimiento de Gapang, después de las inmersiones del jueves por la mañana, entra en vigor cada semana una prohibición que no responde a las reglas del islam sino a las del animismo, también presente en la isla. Desde el jueves por la tarde hasta el viernes a las dos está prohibido bañarse, bucear y pescar. Los lugareños creen que las almas de los muertos habitan en el mar y durante ese tiempo no se les puede molestar. Hace dos semanas, uno de los chicos indonesios que ayudaba en el centro de buceo murió en un accidente de moto. Sus compañeros están aún muy afectados y todo el mundo respeta su descanso.

Playa de Gapang, Pulau Weh

En lugar de quedarme mirando el mar me doy una vuelta con la moto perdiéndome hasta que encuentro un restaurante italiano al pie de una playa preciosa. ¿Un restaurante? ¿Italiano? Es como encontrar una lata de coca-cola fría en mitad del desierto… El lugar se llama ‘Bixio’ y ceno de maravilla. Al acabar de cenar, una de las chicas que trabaja allí me ofrece uno de sus cigarrillos mentolados. Me cuenta que no está bien visto que las mujeres fumen en público. Los musulmanes radicales no lo permiten. –“Si fumas o llevas ropa más fresca dicen que eres una puta”. Incluso la policía en Banda Aceh o en Sabang les puede decir algo por fumar en la calle. –“Yo vivo y trabajo aquí porque puedo fumar y vestir como quiera”.

Indonesia Travel

Mezquita en Pulau Weh

Playa de Gapang

Los dos últimos días en la playa de Gapang conozco a los españoles Carmen y Manuel. Ella vive en Singapur y trabaja en hostelería y él es un gallego con el que apenas puedo tratar ya que se pasa los últimos días en cama y con fiebre por un virus intestinal. También conozco a Alberto, uno de los divemasters, que lleva cinco años trabajando en el sudeste asiático sin volver a España.

Inmersión en Pulau Weh

Continuo haciendo inmersiones a diario pero como ninguna logra superar la de Batee Tokong decido repetirla… Me despisto con un atún y me pierdo una manta raya que el resto del grupo ve… Queda claro que tengo un problema con las mantas.

Inmersión en Pulau Weh

Inmersión en Pulau WehInmersión en Pulau Weh

Pez león en una inmersión en Pulau Weh

Para compensar, la última inmersión nos reserva, ya justos de aire, dos sepias inmensas poniendo los huevos con la boca en una roca.

Sepia en una Inmersión en Pulau Weh

Inmersión en Pulau Weh

La última noche contacto con Rini, la profesora de Banda Aceh que conocí en el aeropuerto. Se ofrece a recogerme en el puerto al día siguiente y enseñarme la ciudad. Desde el ferry que me devolverá a Banda Aceh me despido de Pulau Weh, una isla que ubico en un confín del mundo. Por desgracia, además del recuerdo, me llevo, sin saberlo, el fatídico virus intestinal de Manuel.

Playa de Gapang

Para Sergio, por darme el empujón final para llegar a Pulau Weh

 

8 Respuestas a “Pulau Weh, una nueva realidad

  1. Como bien dices un sitio en un confín del mundo.
    Impresionantes las fotografías de buceo, peces increíbles y un colorido precioso. Lo que se pierde una por no saber bucear.
    Me encanta la casa del árbol y su embarcadero, así como los enormes árboles y los bonitos cielos estrellados.
    Gracias por tus fotografías.

    • Gracias! Es un gran destino, muchas islas y variedad… inabarcable! Las fotos submarinas están hechas con una compacta SONY RX100, es la primera que salió, ya no la fabrican. Pero todas las cámaras de esa serie me parecen muy buenas para el tamaño que tienen. La uso con una carcasa submarina sencilla. Saludos y felices viajes!

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