Banda Aceh, la historia de un tsunami

Sobre las ocho de la mañana un brutal terremoto hizo temblar el suelo de Banda Aceh. -“Duró muchísimo, ¡no se acababa nunca!” me contaba Rini mientras caminábamos por el mismo barrio por el que ella paseaba con su madre aquella mañana de 2004. Afortunadamente para ellas, el temblor les pilló en la calle, -“Mucha gente quedó sepultada entre las ruinas de sus casas”. A los pocos minutos, miles de pájaros sobrevolaban la ciudad en dirección contraria al mar. Los gatos, perros, monos e insectos salían despavoridos en la misma dirección. -“Era muy extraño, nunca había visto nada parecido. Me invadió la sensación de que algo malo iba a ocurrir”.

Intuitivamente, siguieron la misma dirección que los animales hasta que llegaron a una mezquita cercana. Al poco rato, una ola descomunal barría toda la costa del Océano Índico. Rini y su madre se refugiaron en uno de los minaretes de la mezquita. Una segunda ola, la más grande, arrasó de nuevo la ciudad. Rini, desde lo alto del minarete, sólo veía un agua de color marrón sobre la que flotaban barcos a la deriva, maderas, palmeras arrancadas de cuajo y cuerpos ya sin vida. Llegó una tercera ola y después, todo se calmó.

Banda Aceh tsunami

Banda Aceh días después del tsunami (google images)

El relato de Rini me dejó helado. Seguíamos caminando por aquél barrio hasta que llegamos a un punto donde un barco pesquero estaba literalmente encima de una casa.

Banda Aceh barco

Rini me señaló desde allí el minarete de la mezquita donde se refugió. Visiblemente emocionada por recordar aquel día fatal, me reconoció que era la primera vez que volvía a aquel lugar desde el día del tsunami. Habían pasado más de 11 años… Se me puso la piel de gallina. Le agradecí que hubiera vuelto para enseñarme aquel lugar. La señora que guardaba el recinto era también una superviviente, vecina del barrio… Estuvo recordando con Rini aquel día durante un rato.

Banda Aceh

Al parecer, ese barco que tenía enfrente y que acabó posado sobre una casa salvó la vida de 56 personas que se fueron subiendo a él entre ola y ola.

Barco en Banda Aceh

El pesquero días después del tsunami (google images)

El pesquero días después del tsunami (google images)

Si aquel barco varado sobre una casa me impresionó, no sabría muy bien cómo explicar la sensación que tuve al ver el barco de metal gigante en mitad de la ciudad. El tsunami llevó sus 2.600 toneladas de peso 4 Kms. hacia el interior de la ciudad. Se posó sobre unas casas que quedaron aplastadas como los coches de un desguace.

Barco varado en Banda Aceh

Si bien el pesquero (que ahora me parecía pequeño) lo habían dejado allí como un monumento, en el caso de esta mole de metal no había elección: las 2.600 toneladas de hierro se iban a quedar allí donde la naturaleza quiso dejarlas.

Cubierta barco varado

La fuerza de la naturaleza es abrumadora. Revisando los datos del tsunami puse en verdadero contexto todo lo que me contó Rini aquel día:

El terremoto se originó en una falla bajo el océano, a unos 120 kilómetros al oeste de Banda Aceh. Nadie en Aceh sabía que ese terremoto estaba siendo el tercero más fuerte de los registrados en la historia. Como decía Rini, duró mucho: entre 8 y 10 minutos, el segundo temblor más largo de todos los registrados.

Barco en Banda Aceh

El terremoto generó un tsunami cuyas olas alcanzaron, en primer lugar, la costa índica de Sumatra y fue llegando, paulatinamente, a las costas de Tailandia, Myanmar, Bangladesh, India y Sri Lanka con olas que llegaron a alcanzar los 30 metros de altura. El maremoto causó muertes y daños serios hasta la costa del este de África. La muerte registrada más lejana ocurrió en Rooi Els, Sudáfrica, a 8.000 kilómetros del epicentro.

Banda Aceh

Por desgracia, la comunicación entre estos países no fue buena y no se pudieron dar avisos a la población. El tsunami llegó a Banda Aceh a los pocos minutos del temblor, pero tardó horas en alcanzar a otros países donde las olas gigantes llegaron por sorpresa…

Tsunami Banda Aceh

Además de la falta de comunicación entre países, otro hecho provocó la elevadísima cifra de fallecidos: hacía más de 100 años que un tsunami no afectaba las costas en el Índico por lo que la población no supo reconocer las señales de advenimiento del maremoto. Señales como un retirada brusca de la marea o las aves y otros animales huyendo en una misma dirección.

Banda Aceh

Por la falta de comunicación internacional y por el desconocimiento de la población, el terremoto y posterior tsunami se llevaron la vida de 492.866 personas según el análisis más reciente generado por las Naciones Unidas. Unas 42.883 personas más continuarían desaparecidas. Con estas cifras esta catástrofe se considera el desastre natural más mortal de la historia moderna.

Banda Aceh

Una zona de Banda Aceh días después del tsunami (google images)

En el mundo occidental este tsunami se ha llegado a conocer como el tsunami de Tailandia puesto que la mayor parte de turistas occidentales que murieron estaban en aquel país de vacaciones. La película de ‘Lo imposible’ reforzó aún más esa idea poniendo el foco de la catástrofe en la costa Tailandesa. A pesar de eso, claramente fue Indonesia el país que se llevó la peor parte. En Tailandia fallecieron 8.500 personas de las que se calcula que la mitad eran turistas extranjeros. En indonesia fallecieron más de 220.000 personas y hubo más de 500.000 desplazados.

Quería ver más cosas del tsunami y de la ciudad pero, por desgracia, se había hecho tarde y los museos ya estaban cerrando. Aún así, Rini me acercó a la parte exterior del museo del Tsunami y del Museo de Aceh, donde, en los exteriores, me enseñó la arquitectura típica de la región y la tumba del famoso Sultán Iskandar Muda.

Tumba de Iskandar Muda

La hospitalidad de Rini parecía no tener límites. Me había venido a buscar al puerto con Azra (su hija), una amiga y su chófer. No lo quise preguntar pero algo me decía que, para según quien, no debía estar muy bien visto que las mujeres condujesen en Banda Aceh. Me enseñaron todo lo que pudieron de la ciudad mostrando orgullo por sus orígenes y tradiciones. Sólo fueron unas cuantas horas pero sentí como se desvivían porque viera, disfrutara y aprendiera de su cultura.

Banda Aceh

Era indudable la influencia que tenía en ellos el hecho de que Aceh hubiese sido una zona aislada durante décadas por culpa de la guerrilla independentista. En todo el tiempo que pasé en Banda Aceh no vi a un solo occidental. Ellos agradecían que alguien de fuera hubiese llegado hasta allí y estuviese interesado por las tradiciones de Aceh, su comida, su religión, su historia…

Banda Aceh

Más tarde fuimos a cenar. El chófer y la amiga de Rini se ausentaron por un rato siguiendo el llamamiento al rezo que llegaba de todos los minaretes de la ciudad. Me supo mal que Rini no fuese a rezar. Le dije que fuera con ellos que yo podía esperarles. Ella prefirió que nos quedásemos en el “warung” (restaurante familiar) con Azra. Rini me iba traduciendo todo lo que la niña le decía. Me costó un poco ganarme su confianza pero, al cabo de un rato, quería enseñarme todos sus juguetes, que me quedara en su casa a dormir, para acabar preguntándome por qué no me quedaba a vivir con ellos para siempre en Banda Aceh.

Banda Aceh

Cenamos unos fideos con cerdo -cuyo nombre no recuerdo y lamento no haber anotado- acompañados de un refresco de té. Nos hicimos fotos con todos los chicos del “warung” y con el resto de clientes. Todos me preguntaban de dónde era, conocían a Messi y me pareció entender que le preguntaban a Rini quién era yo y de qué nos conocíamos.

Banda Aceh

Banda Aceh

Acabamos el día en una cafetería típica de Aceh. El café de Sumatra es uno de los más reconocidos del mundo por su calidad. La preparación parece sencilla ya que el café se filtra con agua hirviendo, la gracia está en el método. El filtro se sostiene con la mano lo más alto posible, como si escanciaran sidra, y hay que acertar en el vaso o taza donde se vierte el café.

Coffee Banda Aceh

Café de Sumatra

Después del café, Rini insistió en que me quedara a dormir en su casa. Yo ya había reservado una habitación y, después de la lección de hospitalidad que me dieron, me parecía un abuso aceptar. También rechacé el ofrecimiento de que el chófer me llevara al aeropuerto al día siguiente…

Este viaje, que me había llevado desde Tailandia hasta Indonesia, se acababa. Como si del mejor bocado de un plato se tratara, el azar me reservó para el final la experiencia más auténtica de todo el viaje: conocer Banda Aceh con Rini y su familia.

Banda Aceh

To Rini and her family for their generous lesson of humbleness and hospitality

2 Respuestas a “Banda Aceh, la historia de un tsunami

  1. Muy interesante. No hay como una bella historia bien contada.
    ¿ Cuánto vale una sonrisa en medio de la desolación causada por un desastre de tal naturaleza ?
    Fotos cautivadoras… con muchas sonrisas.

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