Los pueblos Himba y Herero

Opuwo y alrededores. 3 días, 160 kms.

Western había abandonado su poblado Himba siendo un niño. No tuvo el apoyo de su familia y fue una decisión muy dura. Empezó vendiendo pulseras y collares para pagarse el colegio. Más adelante, siempre trabajando en algo, llegó a la universidad y se licenció. Finalmente, logró montar el hostel y camping en el que le conocimos. Pese a haber logrado valerse por sí mismo, formarse y montar un negocio exitoso, su familia seguía sin valorar sus logros. Entendían que hubiese querido llevar ‘otra vida’, pero nada más. Western conversaba con nosotros en un perfecto inglés desde el asiento trasero de nuestro coche mientras nos dirigíamos a un poblado Himba alejado de la ciudad de Opuwo.

Opuwo

La actividad de la polvorienta Opuwo, una de las principales ciudades del norte del país, giraba en torno a su calle principal. Allí convivían etnias distintas y tribus de lo más dispares, relacionándose entre ellas. Sobresalían los Himba con su piel roja y torso desnudo y los Herero, en especial, los vestidos de las señoras, por su estilo y colorido. Antes de salir de la ciudad, compramos en el súper algunos alimentos para la tribu que íbamos a visitar. Con la sequía, los Himba no podían contar con el maíz que cultivan normalmente. La cola del súper “OK” no tenía desperdicio, con Himbas esperando para pagar, elegantes mujeres Herero y un borracho que no paraba de hablar con todo el mundo… todo muy desubicado para suceder en un supermercado aparentemente convencional.

Opuwo OK supermarket

Antes de llegar a la aldea de los Himba, Western nos enseñó unas palabras básicas: ‘Moro’ (hola), ‘Okujeppa’ (gracias) y ‘Mawa’ (bien / bueno). Aunque en apariencia no tengan nada que ver, los Himba son un subgrupo de los Herero. Los Himba son una tribu semi-nómada, que vive, principalmente, de la ganadería. Son polígamos. Se calcula que quedan unos 50.000 miembros.

Himba Village

Al llegar al poblado, empezamos a practicar con nuestros primeros ‘moro’. Western buscaba al jefe de la tribu pero sólo encontramos mujeres y niños. Los hombres habían salido con el ganado. Aun así, obtuvimos el beneplácito de las mujeres para pasar allí la mañana.

Himba

En la aldea y en la vida de los Himba, todo gira en torno al fuego sagrado que, en ese momento, era una pila enorme de troncos esperando a ser prendidos. Frente al fuego está la casa de la primera mujer del jefe de la tribu. En círculo, alrededor del fuego sagrado, se van construyendo las casas de las siguientes mujeres. Cada mujer duerme siempre en su casa y es el jefe de la tribu el que duerme en una casa distinta cada noche, siguiendo el orden.

Himba

Las vestimentas se fabrican con cuero de vaca y cordero, que es el ganado que mantienen. Las chicas son presumidas, cubren su piel con ocre rojo que mezclan con manteca y hierbas aromáticas para oler bien, ya que no se duchan nunca. El ocre las protege de los mosquitos y la luz del sol. Dependiendo de las pulseras que lleven en los tobillos, los collares y su peinado se pueden saber muchas cosas de una mujer sin necesidad de preguntar. Por ejemplo, su edad, si son madres, etc.

Ocre Himba

Ocre Himba

Tanto el vestido como el peinado tiene relación con la edad. Cuando las niñas tienen la primera menstruación cambian el pelo corto con dos trenzas hacia delante por el pelo largo cubierto de la misma masa de ocre con la que untan a diario su cuerpo.

Himba

Himba

Los hitos más importantes en la vida de un Himba se producen frente al fuego sagrado en diferentes ceremonias lideradas por el jefe del poblado en estado de trance. Allí se le da nombre a los recién nacidos. Al cumplir los once años se extraen los cuatro dientes incisivos inferiores en honor a las vacas, su animal más venerado, para que su boca se les parezca. Allí también se circuncidan los niños antes de llegar a la pubertad.

Himba

Western no nos dijo con precisión a qué edad abandonó su aldea aunque mantenía intactos sus incisivos inferiores así que, con seguridad, se fue antes de cumplir los once.

Himba

Todo ese mundo paralelo, sin electricidad ni agua corriente, en el que se mantenían tradiciones ancestrales, era la muestra del poco éxito que debieron tener los colonizadores y los misioneros europeos con los Himba. Imaginamos a los pobres misioneros intentando convencer a esas gentes de que debían vestirse, adoptar otro nombre, practicar la monogamia y olvidarse del fuego sagrado… Probablemente, el hecho de habitar zonas tan áridas y aisladas también ayudó a los Himba a mantener su identidad y modo de vida al margen de la modernidad.

Himba

Entramos en una de las chozas hecha de un adobe mezcla de paja, barro y heces de vaca. Allí, una chica sostenía a su hija, que había nacido hacía unas semanas. En una pequeña brasa quemaba las raíces de un árbol y se perfumaba con el humo abalanzándose sobre él. Aunque el humo olía bien, el espacio se calentó aun más y el aire empezó a hacerse casi irrespirable. Pese a que el instinto nos invitaba a salir en busca de aire fresco, la conversación con la chica era muy interesante aunque difícil a pesar de la traducción voluntariosa de Western. Quizás lo que nos separaba no era la forma de las palabras, sino el fondo de la conversación.

Poblado Himba

Perfume Himba

Definitivamente, Western nos había llevado a un poblado alejado. Allí no había ningún artesano vendiendo pulseras y collares Himba y se notaba que no recibían la visita de turistas a menudo. A pesar de la dificultad en la comunicación, nos sentimos bien acogidos y no nos pareció que alteráramos en exceso el ritmo del poblado. Menos con los niños, claro, que se lo pasaban en grande jugando con nosotros, haciendo fotos con nuestras cámaras y fantaseando con que nuestro coche era, en realidad, de ellos… Bueno, más bien ‘mío’, ‘no, no, mío’.

Himba fotografía

De vuelta en el coche, podríamos decir, que ya habíamos hecho lo que hace la gente que llega a Opuwo: ir a una tribu Himba. Aun así y aunque los Herero son una tribu mucho más modernizada y no llaman lo suficiente la atención del turista o del touroperador, decidimos ir a visitar también un poblado Herero.

Opuwo calle

La calle principal de Opuwo

De nuevo, pasamos por el súper y añadimos a la lista de la compra un detergente para ropa de color, esencial para que las mujeres puedan mantener vivos los colores de sus curiosos vestidos. Ya de camino, le preguntamos a Western por esos vestidos de estilo victoriano. Él nos empezó a contar que las Herero adoptaron ese estilo victoriano de las mujeres de los colonizadores alemanes de principios del S.XX. Por su parte, los hombres visten elegantes, con americana y sombrero y llevan bastón (aunque no lo necesiten), que, ya se sabe, da mucha clase…

Poblado Herero

Pero… vamos a ver Western, “¿no nos acabas de contar que los colonizadores alemanes casi aniquilaron a los Herero y Nama a principios del S.XX?” De hecho, los alemanes se llevaron cientos de cabezas de los Herero para estudiarlas en su país. No podían entender cómo éstos seguían luchando con lanzas y piedras cuando los alemanes los mataban fácilmente de un tiro. Querían investigar qué había dentro de sus cabezas que les daba ese coraje.

Herero Namibia

Western nos contestó que, aunque parezca increíble, los Herero adoptaron la moda de los colonizadores alemanes y siguen usándola porque les gusta. No les guardan rencor, aunque han solicitado reiteradamente la devolución de las cabezas que se llevaron los alemanes. Algunas han sido devueltas en los últimos años.

Aldea Herero

Llegamos al poblado. Las casas eran también de adobe -incluso alguna de ladrillo- y tenían, en este caso, techos de latón y puertas. Tras hablar un rato con el jefe y mostrarle nuestros respetos, seguimos comprobando como los Herero, a diferencia de los Himba, se han acomodado a la vida moderna. Tienen electricidad, agua corriente, baños, coches, tele, electrodomésticos y móviles.

Herero Namibia

En cuanto a sus tradiciones, sorprende ver que, bajo toda la modernidad, continúan vivos hábitos y ritos muy parecidos a los de de los Himba. En el poblado todo acto social y religioso se lleva a cabo frente al fuego sagrado. A su alrededor se disponen las casas de las diferentes mujeres del jefe del poblado.

Niños Herero

En una de las casas se habían reunido mujeres de varias aldeas para velar la muerte de uno de los hijos del jefe. Por la tarde fueron llegando coches de otros poblados. Los niños y jovenes vestían ropa moderna, mientras que los adultos iban con el traje de estilo victoriano. También había una chica Himba que había acudido al velatorio.

Mujer Herero

Las señoras llevan esos vestidos victorianos largos todo el año, aunque haga mucho calor. Compran las telas y los diseñan ellas mismas, siempre bien combinados y mucho más coloridos que los probables tonos pastel que debían lucir las alemanas de principios del siglo pasado.

Herero Namibia

El curioso sombrero que llevan marca la edad de la señora en cuestión. A mayor grosor más edad.

Herero Namibia

Y aunque charlamos un rato con el jefe y con las señoras que velaban en la casa, de nuevo, los que mejor lo pasaban eran los niños. Su juego del momento era crear dos bandos, poner 4 pilas gordas frente a ellos y ver quien era capaz de derribar más pilas del contrario tirando otra pila desde su lado.

Niños Herero

Niños Herero Namibia

No tardé en darme cuenta que el de rojo era el crack. Pero yo ya iba con el de negro así que palmamos claramente. Pensaba que podía contar con la suerte del novato pero ni por esas…

Juegos Herero Namibia

Nos gustó comprobar que los Herero habían llegado a modernizar su estilo de vida, disfrutando del confort de la modernidad pero sin dejarse llevar -al menos aparentemente- por la envidia o el consumismo, manteniendo con orgullo sus tradiciones y creencias.

Niños Herero

Si eso tenía ya mérito para nosotros, qué íbamos a pensar de los Himba, que han conocido la vida moderna y el dinero, que se relacionan con los Herero y ven su nivel de vida… Los Himba no sólo no habían cambiado su cultura, sino que resistían totalmente impermeables a la llegada del colonizador, su cultura, tecnología y religión.

Himba

Viendo hoy la calle principal de Opuwo, donde cruzan autobuses de viajes organizados, circulan grandes todoterrenos último modelo y la gente empieza a no levantar la cabeza de su teléfono móvil, nos preguntamos durante cuánto tiempo más seguirá siendo así.

Niño Herero

 

10 Respuestas a “Los pueblos Himba y Herero

  1. Muy interesante la visita a estos pueblos. Las fotos sugieren montones de preguntas, con que tranquilidad e imagen relajada conviven las vestidas con las desnudas, entre otras curiosidades. La naturalidad con la que juegan con los niños y qué bonitos que son. Quién le debería cortar la cabeza a los alemanes para saber que tenían dentro para buscar esa forma de investigación……otra pregunta: ¿Qué es civilización? Hasta la próxima y nuevamente gracias por compartir

  2. Maravillosas fotografías acompañadas de un relato muy interesante, muy atractivo. Enhorabuena ! Sois unos tracks ! Con vuestros posts y un poquito de imaginación nos lleváis en volandas a lugares como estos.¡ Tan lejos … tan cerca !

  3. Se me había pasado este post!! Uno de esos relatos singulares y que diferencian el viajar como turistas o como verdaderos viajeros (o incluso como viajeros indie, un término acuñado recientemente de un artículo que leí).

    Que no paren esas libretas ni esa cámara inquietas!!
    C.

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