Una nueva esperanza para Myanmar

En el post ‘Myanmar, el país olvidado’, os explicábamos brevemente la realidad que apreciamos al llegar a Myanmar (antigua Birmania) y la situación social y política que vivía el país tras casi 50 años ininterrumpidos de dictadura militar. Si no lo hicisteis en su día, os recomendamos leer el post para entender bien el alcance de lo que explicamos ahora.

En ese post -y ahora- no podíamos hablar de la dictadura sin referirnos a Aung San Suu Kyi, la carismática defensora de la democracia en Birmania que ha pasado 15 de los últimos 20 años bajo arresto domiciliario por su oposición al régimen militar. Suu Kyi es la hija de Aung San, quien fuera el principal valedor de la independencia del país en 1.947 que sería asesinado poco tiempo después por los militares tras ganar éste las elecciones presidenciales del país por una mayoría abrumadora.

Bien sea por la presión internacional, el aislamiento, la pobreza o, simplemente, porque los militares han llegado a la conclusión de que el gobierno no podrá mantener el poder evitando enfrentamientos si siguen así, desde hace unos meses se han venido produciendo ciertos cambios aperturistas en Birmania. El principal impulsor de estos cambios ha sido el ex general Thein Sein, que sustituyó como líder del país al implacable general Than Shwe. Con Thein Sein se ha producido cierta relajación en la censura y en el control de la libertad de expresión, se ha permitido la acción sindical y, quizás lo más destacable, se han liberado algunos presos políticos y se ha iniciado por primera vez un diálogo directo con Suu Kyi.

Hace apenas unas semanas, este incipiente aperturismo se formalizaba en unas elecciones legislativas parciales en lo que se podría considerar un pequeño paso hacia una transición democrática. Elecciones parciales porque éstas iban a definir sólo 37 escaños del parlamento, 6 del senado y 2 de asambleas regionales lo que supone menos del 7% del total de las dos cámaras principales. Pasara lo que pasara el partido oficialista militar iba a mantener su mayoría absoluta.

A pesar de lo anterior, el simple hecho de que Suu Kyi -temida por el régimen hasta el punto de que se prohibiera decir su nombre o de mostrarla como un ser malvado en los dibujos animados de la televisión- pudiera hacerse con un escaño tras décadas de lucha por la democracia, daba muestra de la magnitud e importancia histórica de los comicios.

El partido liderado por Suu Kyi, la Liga Nacional por la Democracia (‘NLD’ en sus siglas en inglés), no quería revivir la experiencia que sufrieron en 1.990 cuando ganaron de forma holgada las elecciones pero su triunfo no fue reconocido y más de 100 parlamentarios elegidos democráticamente fueron encarcelados, obligados al exilio o asesinados. De todas formas, tras los cambios mostrados por Thein Sein, la situación parecía ser ahora muy distinta a la que se vivió en 1.990.

Y, afortundamente, así ha sido. Aparte del partido oficialista y la NLD, se presentaban 17 partidos más. Tras el recuento oficial, la NLD ha ganado las elecciones parciales consiguiendo 42 escaños de los 45 disponibles. Con 66 años y tras haber dedicado toda su vida a conseguir la libertad y la democracia en su país, Suu Kyi ha conseguido un acta como diputada en el parlamento. El NLD consiguió un 99% de los votos en la circunscripción natal de Suu Kyi y, sorprendentemente, consiguió los 4 escaños que había en juego en la capital artificial de Naypyidaw, donde viven principalmente funcionarios del gobierno y militares.

Aunque ciertamente mínima, la presencia de la NLD en el parlamento les permitirá tener voz en los procesos legislativos e intentar impulsar las prioridades del partido: el cambio de la constitución de 2.008 (que garantiza el poder a los militares y les otorga la última palabra en todos los asuntos), la imposición del imperio de la ley, el respeto a los derechos humanos y el fin de los conflictos con los rebeldes de las minorías étnicas.

Sin duda, estas son buenas noticias para la esperanza en Myanmar pero la historia reciente del país invita siempre al escepticismo. Suu Kyi y el NLD han llegado al parlamento pero con una representación irrisoria. Es posible que, tras estos cambios que apuntan a una transición democrática, Estados Unidos y otros países levanten el bloqueo comercial y que el país se abra a inversiones extranjeras, pero no debemos olvidar que, pese a que ahora los militares se hagan llamar civiles, el partido de la antigua junta militar controla todos los poderes del estado y la constitución les ampara para hacer y deshacer a su antojo. Continúa habiendo centenares de presos políticos y de conciencia, se repiten violaciones de derechos humanos y situaciones de esclavitud contra las minorías étnicas y no hay libertad de expresión.

Quién sabe si quizás el aperturismo y las elecciones legislativas parciales no sean más que una estrategia de Thein Sein para perpetuarse en el poder. Gracias a la entrada en el parlamento de Suu Kyi (que recordemos obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1.991), el gobierno de Thein Sein consigue un eco mediático que le favorece a nivel internacional para vender una transición democrática que, o bien será deliberadamente lenta o nunca llegará a ser completa.

O, quizás, estos cambios sean sólo el principio de una transición real. En 2.015 se deberían celebrar elecciones presidenciales. Suu Kyi llegará a esos comicios con 70 años por lo que probablemente no pueda presentarse pero seguro que el NLD estará ahí. Ése será un buen momento para comprobar las verdaderas intenciones del gobierno de Thein Sein.

Lo que parece claro es que queda mucho camino por recorrer. Estas elecciones parciales han sido el primer paso. Esperemos que le sigan muchos más.

PS: 09/08/2012 – Una de cal y una de arena. Tras la esperanza de la que hablábamos en este post, la actualidad vuelve con malas notícias de Myanmar. Como nos temíamos, y tal como dice la directora para Asia de ‘Human Rights Watch’, “la comunidad internacional ha estado cegada por una narrativa romántica de cambios trascendentales en Myanmar”.

Todas las fotos de este post fueron tomadas en Myanmar en mayo de 2011 y no aparecen en ninguno de los post que escribimos sobre el país.

Aung San Suu Kyi

Aung San Suu Kyi (google images)

4 Respuestas a “Una nueva esperanza para Myanmar

  1. Muy intereante la reseña sobre la importancia del resultados de estas elecciones y dar a conocer un poco más la situación de Myanmar.
    Seguir animando e blog. Un abrazo . Rosa

  2. ¡Genial esta fusión entre blog de viajes y de actualidad! Cada vez más interesante.
    Además, no pensé que quedaran fotos tan chulas de Myanmar sin publicar…
    j.

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