Día 122 – Los mil y un lagos

Hace 10.000 años (año arriba año abajo) gran parte de lo que hoy es la Patagonia se hallaba cubierto por un manto blanco de nieve y glaciares. El aumento de las temperaturas durante los siguientes siglos originó el paulatino derretimiento de la gran masa de hielo, que dejó al descubierto la obra que había esculpido en silencio durante siglos bajo el manto blanco de la nieve: amplios valles, lagos y ríos rodeados de laderas que, con el paso de los años, se fueron llenando de bosques.

Así se formó geológicamente la región de los lagos, al este de la cordillera andina, donde el paisaje parece sacado de un cuento de hadas surtido con centenares de lagos de las aguas más cristalinas, de playas de cantos rodados, de truchas y ciervos enanos, de bosques de cipreses y coihues, de arrayanes, alerces y sequoias.

Un sublime jardín natural hoy protegido por cinco parques nacionales: Lanín, Nahuel Huapi, Los Arrayanes, Los Alerces y Lago Puelo; cada cual más espectacular.

Desde San Martín de los Andes, al norte de la región, se inicia, hacia el sur, la ruta 234, más conocida como ruta de los 7 lagos; una de esas carreteras en las que es mejor ser pasajero que conductor. Los lagos se disponen a un lado y al otro de la carretera durante los 110 kms. que separan San Martín de Villa la Angostura, distancia que, si no fuese por los tramos no asfaltados, parecería que se recorre en un suspiro.

Villa la Angostura debe su nombre a su particular geografía. La península Quetrihué que sale del pueblo por un estrecho istmo de un centenar de metros de ancho es el hogar de un bosque de arrayanes. Los arrayanes son árboles típicos de esta zona de la Patagonia. Tienen el tronco largo y retorcido, de color canela con manchas blancas; con la extraña particularidad de que siempre están fríos.

La Angostura sigue siendo una pequeña e idílica aldea de montaña en la que todas las construcciones son bajas, construidas con madera y piedra, y rodeadas de jardines de cercos vivos.

En el camino hacía Villa la Angostura la ruta 234 presenta varios desvíos como el que nos llevó al Lago Espejo Chico o a Villa Traful, una pequeña aldea de apenas 500 habitantes al borde del lago homónimo.

Un poco más al sur, a orillas del lago Nahuel Huapi está la ciudad de San Carlos de Bariloche, el centro turístico más importante de la región. Bariloche y su ‘Cerro Catedral’ conforman el centro de esquí más conocido y visitado de Argentina. El turismo masivo transformó la pequeña San Carlos en una ciudad que rápidamente perdió el encanto que otras aldeas guardan hoy celosamente y son la clave de su éxito. En Bariloche abundan feos edificios de varias plantas de apartamentos, discotecas, tiendas de souvenirs y camisetas con los más extraños lemas para los estudiantes que llegan en tropel en una especie de ‘semana blanca’ o fiesta de graduación a la argentina. Sí, un poco como la ‘cara B’ de nuestra Andorra.

Para nosotros, Bariloche ha sido el punto de partida de todos nuestros viajes por la zona y, si bien no es la localidad más bonita, no es mala idea tenerla como base de operaciones ya que se halla en el centro geográfico de la región y está bien comunicada.

Tres en la carretera. En este caso excelentemente acompañados por Brenda. ¡Gracias por todo!

Además, si no se dispone de mucho tiempo tampoco es necesario alejarse mucho para ver lugares asombrosos. El mismo autobús urbano recorre el ‘circuito chico’, una carretera que transcurre al lado del Nahuel Huapi y se adentra en un entramado de pequeños istmos y penínsulas. Sólo en ese circuito se puede subir al Cerro Campanario para tener una vista panorámica, llegar al mítico hotel Llao-Llao, tomar un barco a la Isla Victoria o, incluso, visitar la Colonia Suiza y probar el ‘Curanto’. Todo ello sin olvidar que durante el recorrido se pueden ver 4 lagos distintos.

El 'Curanto', especialidad culinaria de origen chileno que se prepara bajo tierra a 1,5 metros de profundidad. Las viandas se cuecen con piedras calientes bajo tierra durante horas

Además de por la Colonia, la comparación con Suiza es inevitable. Y no sólo por el paisaje, sino por las decenas de tiendas de chocolate que hay en la calle comercial de Bariloche o por la cantidad de restaurantes que ofrecen ‘fondues’. También abundan las cervecerías artesanales que, normalmente, tienen un bar o restaurant al lado de sus instalaciones.

Siguiendo nuestra ruta hacia el sur, saliendo de Bariloche, nos topamos con otros dos preciosos lagos, el Gutiérrez y el Mascardi. Tras admirar este último, un desvío a la derecha nos lleva a un camino hacia el Cerro Tronador, una mole de 3.491m. de altitud que debe su nombre al estremecedor sonido -similar al de un trueno- de los bloques de hielo de sus glaciares al quebrarse. El Tronador tiene, además, la particularidad de que los glaciares se encuentran en su falda pero sobre un corte vertical de la pared de cientos de metros de altura.

Así, si nosotros podíamos oír perfectamente el ‘trueno’ cuando el hielo se quebraba no podemos imaginarnos cómo será el estruendo cuando además de partirse, caigan los inmensos trozos de hielo por esa pared y se estrellen cientos de metros más abajo. Estuvimos unas tres horas por los alrededores esperando que hubiese algún desprendimiento, esperando que las nubes no taparan el sol para que pudiera seguir calentando el hielo en las cumbres. No hubo suerte.

Parecía que este 'trocito' de hielo se iba a desprender en cualquier momento...

Los bloques de hielo que el glaciar desprende caen sobre un cañón conocido como el ‘ventisquero negro’. Haciendo honor a su nombre, el gélido viento corría a sus anchas y el hielo acumulado estaba cubierto por una capa negra de arena proveniente de la erosión.

El Ventisquero Negro. Hace sólo unas pocas décadas el hielo cubría lo que ahora es un lago y llegaba hasta la morrena, desde donde tomamos esta foto

Siguiendo nuestra ruta dirección austral, a la altura del paralelo 42, aparece la localidad de El Bolsón, que, además de por el nombre, podría perfectamente ser parte de ‘la comarca’ donde vivían Frodo y Sam en ‘El Señor de los Anillos‘ ya que los paisajes del valle en que se encuentra son muy parecidos. En El Bolsón el modo de vida va invariablemente apegado a la naturaleza. Muchos de sus habitantes son hijos y nietos de los hippies que llegaron a esta tierra en los años ‘60 y ‘70 en busca de una vida alternativa a las grandes ciudades y a la sociedad de consumo. Esos hippies se sumaron a los mapuches (indígenas locales) y a los colonos europeos que ya habitaban allí, con el compromiso del respeto a la naturaleza.

Según el escritor local Matamala:

La idea original que los movía era la convivencia en grupo y llevar adelante el amor a la naturaleza, la comunidad de intereses y volver a la tierra, al autoabastecimiento y a la paz interior.

Al este del pueblo aparece el Cerro Piltriquitrón (sí, suena raro pero en mapuche significa ‘el que cuelga de las nubes’), que es un espléndido mirador natural del valle y donde se puede ver un bosque con figuras talladas por diversos escultores utilizando los troncos de los árboles que quedaron en pie tras un incendio forestal.

Cerca de El Bolsón aparece otra marca verde en nuestro mapa, el Parque Nacional Lago Puelo. Un Parque pequeño que tiene a su lago como principal protagonista y a su flora como sello distintivo ya que debido a sus condiciones climáticas y su escasa altitud (sólo 200 m.s.n.m.) es el único P.N. argentino que tiene flora típica del bosque valdiviano chileno, con árboles tan desconocidos para nosotros como el tique, el lingue, el ulmo, el deu o el volqui blanco. ¿Cómo se quedan?

Pues aún hay más. El final de nuestra ruta nos llevó a la localidad de Esquel y su impresionante Parque Nacional de los Alerces. De nuevo, preciosos bosques de árboles centenarios, ríos y lagos de aguas cristalinas, cumbres nevadas y aire puro.

La flora que habita en el Parque Nacional de los Alerces se debe a otro microclima, en este caso producido por la lluvia. En el Parque caen por año unos 4.000mm. de lluvia, una barbaridad si se compara con la media de Esquel que estando sólo a unos 20kms. en línea recta del límite del Parque no llega a 600mm. por año.

Como habrán adivinado, queridos lectores, el Parque debe su nombre a un árbol, el alerce. Se trata de un árbol milenario bautizado así por los colonos por el parecido que tiene con el alerce europeo. Los indios mapuches lo llaman ‘Lahuán’, que significa viejo o añoso. El alerce tiene una espesa corteza de color ocre y los ejemplares más longevos pueden alcanzar hasta 70 metros de altura y llegar a 4.000 años de vida.

A algunos de estos Alerces les salen las ‘barbas del viejo’, un íntimo compañero que sólo puede crecer en ambientes en los que el aire tenga una pureza extrema. Más técnicamente se les conoce como líquenes fruticulosos, ahí queda eso.

Colgando de las ramas y hojas de este alerce se aprecian los líquenes

En Esquel acababa nuestro recorrido por la Región de los Lagos. Un lugar fascinante de pura naturaleza, con un paisaje andino bellísimo (sí, andino. Aquí el esquí es andino no alpino y un montañero no es un alpinista, es un andinista) en el que tras una curva puede aparecer un gran lago azotado por los vientos de la cordillera u otros, más pequeños, que son auténticos espejos que reflejan a toda fidelidad de forma y color los árboles, las cumbres, el cielo y sus nubes.

Un lugar donde caminar llenando los pulmones del purísimo aire del que dan fe los líquenes, beber las frescas aguas de sus arroyos, admirar los cantos rodados de los lechos de los cristalinos lagos, ver correr las nubes que traen el olor a tierra mojada y esperar para empaparse de su fina cortina de agua.

Más naturaleza y más caminos hacia el sur en la próxima entrega…

¡Hasta entonces!

19 Respuestas a “Día 122 – Los mil y un lagos

  1. Cuantos buenos recuerdos!!! La Patagonia argentina y La Región de Magallanes chilena. El asado patagónico y el curanto. La Ruta 40 y la Carretera Austral. Los glaciares y los ventisqueros. El sol a un lado de la frontera y la lluvia al otro, y todos los contrastes de la Patagonia, entre Argentina y Chile!!! Espero que sigáis hacia El Chaltén argentino y Torres del Paine chileno. También hascia Ushuaia y Punta Arenas. Si paráis en Bariloche, os recomiendo saludar a Luciano Frasson en la agencia Senza Limiti y si llegáis a Ushuaia, a Gato Curuchet en el Centro de Entrenamiento de Huskies. Lo que daría por estar ahí… disfrutadlo mucho!!! Os envío besos para vosotros y para mi querida Patagonia, Mariajo

  2. ¿Con qué cara me qedo? Con cara de líquen fruticuloso, de tanta belleza, tan añosa y bien captada por vuestras mágicas perspectivas y por qué no decirlo ¡¡¡¡Una envidia bárbara¡¡¡¡

    Por vuetras caras se ve que disfrutan a seguir en ello y hasta la próxima

  3. SIN PALABRAS…creo que, de momento, ha sido uno de los posts que más me ha gustado en cuanto a fotos…..increible!!! y estáis muy guapos!! Un beso!!!!

  4. En dos palabras, imp presionante. Me recuerdan mucho los paisajes a mi querida Nueva Zelanda…donde por cierto se grabo el senyor de los anillos.

    PD el ordenador es chino y no tengo nyes ni acentos. ya veis la ganga. muacks a los dossssssssss.

  5. A qué no saben dónde pasé mi viaje de graduación (de egresados, mejor dicho)?? En Bariloche! Pobre ciudad… gran parte de su decadncia se debe a estas hordas de adolescentes que cada primavera llegan para “celebrar” su último año de cole con la inxplicable necesidad de destrozar todo a su paso! En fin… espero que hayan podido disfrutar del resto (parece que así fue) de la Patagonia que es realmente preciosa. Muy buena la foto del Falcon! Besos!

  6. veo que van manejando bien los tiempos,maravilloso los paisajes de primavera,todo florecido y el contraste de los cerros bcos.como te lucis marcial con mi sobrina que cada dia esta mas linda jaja.un besote

  7. ¡¡Madre mía!! Qué exhibición de conocimiento y de palabrería técnica: que si los líquenes fruticulosos, que si el tique, el lingue, el ulmo, el deu o el volqui blanco, que si la morrena… Habéis tenido que estudiar para este post, eh! Eso sí, os ha salido de fábula, y además os estáis poniendo morenos; será el efecto glaciar…
    Un abrazo,
    j.

  8. Acabo de descubrir lo de dejar un comentario en un comentario, jeje y me encanta ;))

    Marci, A-CULLU-NADA con las fotitos… preciosas, vamos, qué enviiiiiiidia!!!!!!¡¡¡ Te dejaré mi objetico de 70-300 sólo si a la vuelta me das clases y del Lightroom xDD

    Se os echa de menos… pero se os ve genial!!

    Gaby, GUAPA!! Cuanto más te veo más me gusta la media-melena!

    Muaa a los 2!!!!!!¡¡

  9. La foto del Falcon! Le da el punto 100% autóctono!!!
    Que Argentino (Me incluyo en los que lo tuvo) No tuvo o quiso tener un Falcon?!?
    La verdad es que da gusto que le hagais justicia a los paisajes con vuestras fotos! Hasta los mejorais!!

    Ya es una costumbre entrar al Blog para ver por donde andais!
    Que siga el buenisimo viaje!

  10. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS! de verdad por compartir todo esto…crezco con vuestros posts…en serio! No sé si me harán mejor persona, pero seguro que me hacen “más grande”. Muchos besos!!!!

  11. Maria José, vemos que eres una apasionada de la patagonia. A nosotros también nos está encantando como podrás ver en los próximos posts. Muchas gracias por las recomendaciones y por seguirnos. Un abrazo.

    Rosa, nos gustará ver cómo pones esa cara de líquen fruticuloso por Skype… Besos.

    Montse, Vanesa. muchas gracias!

    Sandra, vaya tela lo del ordenador chino, siempre a vueltas con la tecnología, eh?

    Vicky, tuvimos la oportunidad de ver a algún que otro grupo de egresados dando vueltas (y guerra) por la ciudad. Será que nos hacemos mayores porque no entendíamos nada de lo qué hacían ni su vestimenta… un abrazo.

    Sergio! muy bien con ese primer comentario! a ver si te leemos más por aquí… Gracias por el cumplidito de las fotos. Besos a Ari. Un abrazo.

    Tío Carlos, mil gracias por las recomendaciones que nos diste sobre esta región. Nos fueron de mucha ayuda para organizarnos y aprovechar cada día. Un beso.

    Gracias Jorge, ya ves lo que aprendemos…

    Marta, felicidades por lo “del comentario en el comentario”, jeje! lo que te faltaba por averiguar. Lo del Lightroom está hecho!

    Gerardo, se ven muchos falcon andar todavía. Incluso algunos muy muy bien cuidados. Gracias por seguirnos. Recuerdos y abrazos!

    Vero, así, así, a crecer todos, jeje! Mil gracias y muchos besos!

  12. Impresionante!!! Me ecanto estar con uds esa semana, Incluso el susto que me dio subir al cerro!!! Marcial, aparte de un excelente cocinero ES UN EXCELENTE CONDUCTOR!!!!
    Las fotos, IN CRE I BLES, se refleja a la perfeccion lo lindo que es todo el sur!!!
    Una vez mas, increible descripcion, redaccion, sintaxis, etc, etc… YO SE QUE VAN A TERMINAR PUBLICANDO UN LIBRO!!!
    GRACIAS a uds, por llevarme de viaje en medio de tanta rutina!!!, un retiro al alma…
    Los quiero, les mando muchos besos!!!

  13. Pingback: 5 – 11 abril – La Patagonia argentina. Mucho más que el fin del mundo | Primos lejanos·

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