Día 278 – Penang, la mezcla china

Las peligrosas calles de la isla de Penang eran el paraíso de las mafias chinas. Éstas controlaban burdeles, fumaderos de opio y casas de apuestas que habían proliferado en la ciudad. Lo que otrora fue un próspero puerto franco de exportación de productos orientales se había convertido, ya entrado el S.XIX, en un reducto de vicio, perdición y delincuencia controlado por familias de la mafia china que se disputaban el control de los negocios al más puro estilo de los Corleone, Tattaglia y Barzini en el Nueva York de los años 40 y 50.

Las mafias controlaban también el puerto y, a mediados de siglo, más de la mitad de los ingresos provenían del tráfico de opio chino. La autodestrucción que generaba la prostitución, el juego y la droga hizo que las autoridades británicas instauraran una policía permanente en la isla para controlar la situación.

El 'satay', el delicioso pincho asiático

Aquellos años peligrosos y oscuros pasaron y Penang nunca volvió a ser aquel floreciente puerto franco ideado por los británicos que atrajo a comerciantes de toda Asia. Los ingleses habían llegado a una isla por aquel entonces apenas habitada y totalmente tomada por la exuberante vegetación de la selva. Debían establecer un puerto que pudiera competir con Malaca, bajo control holandés, y escogieron aquella isla a pocos kilómetros de la costa occidental, al norte de la península malaya.

Para atraer a comerciantes y colonos, los británicos propusieron que los recién llegados fuesen propietarios de la tierra que pudieran limpiar de vegetación. Así de fácil. Si a Zapatero le diese por ahí para combatir la crisis inmobiliaria nos quedaríamos sin bosques en dos telediarios. Y así, machete en mano, se fue poblando la isla y poco a poco el comercio fue creciendo.

Los principales inmigrantes fueron chinos, que siguen siendo hoy mayoría en la isla y su herencia es palpable en cada esquina. Al lado de los edificios eminentemente coloniales de los británicos abundan templos, restaurantes y comercios chinos. Pero, al contrario de lo que suele suceder en otras zonas, aquí, la cultura china se permeabilizó creando mezclas difíciles de ver en otros lugares.

Quizás, la mejor muestra de ese eclecticismo sea el tempo de ‘Kek Lok Si’, donde el budismo de los Mahayana se fusiona con rituales chinos tradicionales dejando al personal un tanto perplejo. ‘Sí, vale, este es Buda, ¿no?, ¿y este con cara de malo, quién es?, ¿Oye, la esvástica no era hinduista?, ¡No!, los budistas también la usan…’ ¡Menudo lío!

Trasladado a nuestra realidad aquello era como ir a Montserrat y dejarle una vela a la Virgen pero… con la posibilidad de también poder rezarle a Alá. Con la diferencia de que en ‘Kek Lok Si’ estaban todos contentos con esa variedad. Los budistas celebran lo suyo y los chinos su año nuevo por todo lo alto. Todo en perfecta armonía.

Dentro del inmenso recinto del templo destaca la imponente estatua de bronze de más de treinta y seis metros de altura de Kuan Yin, la deidad de la misericordia, muy venerada por los budistas chinos. Y, para seguir con las muestras de eclecticismo, la pagoda de siete pisos conocida como de los 10.000 Budas combina una base octogonal de estilo chino, con pisos intermedios de estilo Tailandés y coronada al estilo Burmés… ¡Casi nada! Nos fuimos del templo con más preguntas que respuestas, conscientes de que nos queda mucho que aprender de todas estas religiones y sus diferentes ramas que se han extendido por toda Asia.

Pagoda de los 10.000 Budas. Las imágenes de Buda están en el interior, en pequeñas baldosas

Al sur de la isla descubrimos otro templo, conocido como el Templo de las Serpientes. El templo fue construido por un paciente que fue curado por Chor Soo Kong, un monje y sanador chino. Según la leyenda, el monje ofreció refugio a las serpientes que fueron llegando por sí solas al templo.

Las serpientes que lo habitan son muy venenosas pero el espíritu de Chor Soo Kong protege a los fieles de sus mortales mordiscos… O eso dicen. Así, dejando nuestra suerte en manos del viejo sanador chino entramos al templo. Las serpientes descansaban enroscadas a los pies del altar principal y en los árboles del patio. Al margen de la protección del monje, se dice que las serpientes descansan durante el día adormecidas por el humo de las barras de incienso que los devotos queman incesantemente. Por la noche, cuando ya descansábamos en el hotel, las serpientes recobran su actividad y descienden para comer las ofrendas que los fieles ofrecen a los dioses. Aunque muchos piensan que, en realidad, son los mofletudos dioses chinos quienes las devoran.

Y Penang, aquel puerto decadente asolado por el opio y las luchas de las mafias chinas fue, finalmente, trasladado a Langakawi, una isla más pequeña a sólo dos horas en barco. Ese fue nuestro siguiente destino y lo que encontramos allí nada tenía que ver con Penang.

Lemur volador

Langkawi nos recibió con su pequeño puerto y no tardamos en encontrarnos en una maravillosa playa de arena blanca donde irremediablemente nos dejamos llevar, descansando y disfrutando de aquel paraíso.

Un rincón perfecto para prepararnos para nuestro siguiente destino, la selva más antigua del mundo.

6 Respuestas a “Día 278 – Penang, la mezcla china

  1. Las serpientes son muy fotogénicas… pero que miedo me dan…
    Me han encantado las fotografías. Recogen maravillosamente el exotismo del sudeste asiático.

  2. ¡Qué hermosas las fotos, algunas parecen de los folletos que estoy mirando para el próximo viaje, por ej la playa.
    ¿Las serpientes están realmente vivas y dando vueltas por el templo? ¡¡Qué miedo¡¡¡

    Y el lemur, había alguien al que asociaban a este simpático trepador, de ojos enérgicos. Este lemur también debe despertar con la mirada.

    Hasta muy pronto

    MM

  3. si katty pasa por alli seguro que una vibora le pica,por los grititos que pegaria,muy buena la nota,siempre me llamo la atencion los fumaderos de opio.besos.

  4. ¿Y qué es ese mono esculpido en piedra? ¿A qué religión pertenece?
    Como siempre, interesantísimo el post. Y me sigue pareciendo genial la primera foto: ¡qué cielo!
    Un abrazo,
    j.

  5. Hola!
    Mae y yo estamos alucinando con vuestras fotos. Mae dice que Marcial deberia dedicarse a lafotografia ;-)

    Besos,

    Mae y Laia

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